Cada 27 de febrero los dominicanos se llenan de furor al recordar con júbilo la lucha independentista que nos coronó como República Dominicana y nos convirtió en un país soberano e independiente de toda dominación extranjera, al grito de libertad.
Los Padres de la Patria, Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella y Francisco del Rosario Sánchez, no solo idearon independizarnos del yugo invasor, sino que materializaron sus ideales patrios y gracias a su esfuerzo y dedicación contamos con una bandera tricolor y símbolos que nos identifican ante el mundo como República Dominicana.
Aunque en los últimos años los medios de comunicación han dado mayor importancia a la celebración del carnaval, que concuerda con la misma fecha en que se celebra la independencia nacional, la verdadera esencia de la celebración, es recordar nuestra autonomía como país ante el mundo.
Carnaval: alegría de nuestra gente.-
A ritmo de gaga y roba la gallina, en el mes de febrero se celebra el carnaval dominicano en diferentes puntos del país, con sus singularidades y excentricidades en algunos casos, pero siempre reflejando el arte y alegría de nuestra tierra.
Diablos cojuelos, Papeluses, Roba la Gallina, son solo algunos de los pintorescos personajes que identifican el carnaval dominicano.
En la celebración del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y colonizadores.
El Carnaval es la fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana. Si desde el siglo XVI «hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto es que la tradición colonial creció con las gestas republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 agosto de 1865, al punto de que casi desde entonces nuestros carnavales se celebran en estas fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos la primera.